Un Premio Nobel en Tijuana

lunes, 28 de septiembre de 2009


Edmund Phelps criticó a Obama.

El Teatro Universitario fue el escenario de la conferencia del Premio Nobel de Economía 2006 Edmund Phelps en el Campus Tijuana de la Universidad Autónoma de Baja California.

Ante una audiencia que completó el Teatro, el economista estadounidense, considerado el padre de la macroeconomía moderna, fue desgranando sus conclusiones sobre la situación de la economía de Estados Unidos.

PHELPS BASICO

¿Hacia dónde va la economía de Estados Unidos?

Hay un punto de vista muy popular, sostenido también por el Presidente Obama, según el cual la economía de mercado recuperará el terreno y logrará nuevamente el equilibrio. Para ello solo alcanzarían algunas medidas gubernamentales, y de esa manera los individuos verían satisfechas sus expectativas de empleo, salario, consumo y tiempo de ocio. Pero esta manera de pensar es errónea e inadecuada.

¿Por qué?

Básicamente porque los cambios estructurales tienen efectos duraderos, por ejemplo sobre el empleo, entonces, lo que se considera el nivel “normal” va cambiando, y una recuperación del empleo a los niveles de los años 90, con un techo de 5.5 de desempleo, parece ya muy difícil de alcanzar.

¿Cuáles serían los cambios estructurales que han ocurrido?

En primer lugar, ahora los individuos tienden a ahorrar más que a invertir o consumir, y éste es un cambio estructural importante.

En segundo lugar, las empresas en Estados Unidos han perdido capacidad de innovación. Si bien el gobierno tiene iniciativas en obras públicas, y existe la esperanza que ello traerá nuevos empleos, se trata de acciones del gobierno, pero ¿qué pasa con las empresas? Y esto es lo que hay que tomar en cuenta.

En los años 20 y 30 desde el gobierno se apuntaba fuertemente a la creatividad de las empresas, a apoyar los emprendimientos y la introducción de nuevos métodos, y así hubo importantes avances de la productividad, que convirtieron a Estados Unidos en líder mundial del dinamismo económico, con altos salarios, trabajos interesantes y satisfacción con la carrera laboral.

Pero las actuales iniciativas del gobierno de Obama fracasarán porque no se promueve la creatividad basada en los actores sociales y comunitarios, por ejemplo en la pequeña y mediana empresa. Es mucho riesgo que la iniciativa quede solo en manos del gobierno, o en grandes empresas burocratizadas, porque cuando ello sucede, se reduce el dinamismo. Y el nivel de empleo (y desempleo), por ejemplo, depende enormemente de cuanta actividad, inversión e innovación haya en el sector privado.

¿El problema es el aumento de la inversión del sector público y la reducción en el sector privado?

El problema de la inversión tiene tres aspectos. Por un lado, que aunque se dirija al sector privado, se está orientando al corto plazo, y el dinamismo de una economía depende de la inversión a largo plazo. Ahora se invierte y se esperan resultados inmediatos, en un trimestre.

Por otro lado, el sector financiero está dedicado a la especulación, los bancos no apoyan al sector industrial, la cuestión para ellos es el beneficio en el negocio hipotecario, u otros, y no apoyan a las empresas como a fines del siglo XIX y principios del XX.

Finalmente, las inversiones del sector público no apoyan al sector empresarial. Las iniciativas de Obama hacen más daño que bien, porque no alientan a las empresas a ser creativas, aumentar la innovación y generar empleo, sino solo a bajar los costos, pero eso no genera empleo, y la clave para salir de la crisis es generar empleo.

¿Cuáles son las perspectivas de la economía estadounidense?

No veo una perspectiva positiva para la economía de Estado Unidos en el próximo decenio. Tampoco, claro está, para otras economías capitalistas poderosas como Inglaterra y Alemania. Las iniciativas que se están tomando no son suficientes para recuperar el dinamismo. Habrá que esperar, pero veo muy improbable que de esta manera se salga de la crisis.

Reflexiones al vapor

lunes, 21 de septiembre de 2009

Carlos Moreira (*)

Estamos llegando al final de la primera década del siglo XXI, y América Latina se enfrenta a una serie de dilemas políticos que no son los mismos de una década atrás. Ante ellos, la teoría política latinoamericana parece crujir, y los antiguos conceptos y certezas reclaman una urgente revisión.

En primer lugar, hasta ahora ha predominado un precepto cuasi inamovible, que lo urgente para las sociedades y los gobiernos latinoamericanos era abordar los problemas sociales, y que no importaba si quedaban para después los asuntos institucionales, pues la brecha entre lo social y lo político se estrecharía solo si se atendían los demandas sociales. Tal era el pragmatismo reinante, que abarcó a derechas e izquierdas. Todos decían saber que hacer, esto es, desarrollar las políticas sociales de tipo asistencialista, y las instituciones y reglas del juego político se ajustaban en función de ello.

¿Hasta cuando vamos a poder sostener que lo social es la variable independiente y lo político institucional la variable dependiente? Creo que muy poco tiempo más. El estado de derecho y la administración de justicia, por ejemplo, reclaman su lugar bajo el sol. La falta de orden civil y seguridad pública en nuestros países cada vez brilla con mayor intensidad en la agenda de los problemas públicos del continente.

En segundo lugar, existe un debate que ha tenido una indudable luminosidad hasta aquí, como es el que se da entre democracia deliberativa vs. democracia representativa, pero el mismo se va mostrando estéril y parece estar llamado a quedarse en el pasado. Y es que, considerar que la democracia deliberativa y la democracia representativa son pares antagónicos o al menos de difícil conciliación, dado que sabemos que la variante representativa nació como reacción conservadora de las variantes deliberativa o directa, está demostrando serios límites al momento de analizar la calidad de la democracia en el continente. Es más, hoy el dilema parece ser como conciliar ambos modelos y superar la (falsa) dicotomía. Y ello porque en algunos de nuestros países, caso Bolivia, la sociedad se organiza crecientemente a través de mecanismos directos para controlar a sus elites y participar de manera permanente y vinculante en la etapa de formulación de decisiones, junto a los representantes que elige para que tomen e implementen esas decisiones. Y esto plantea un escenario nuevo que aún busca su marco teórico adecuado.

En tercer lugar, hasta ahora hemos mantenido como axioma que el desarrollo de la participación política a través de las arenas deliberativas parecía contradictorio con la presencia de líderes fuertes. Es más, se sostiene que los líderes carismáticos del estilo que se denomina neopopulista solo están interesados en manipular las asambleas para beneficio propio. Y se ha dado en criticar algunas experiencias de democracia participativa, como las que ocurren en Venezuela, por ejemplo, con el objetivo de cuestionar el tipo de liderazgo que ejerce Chávez. Y ello también parece una concepción que es necesario revisar, desde el momento en que de ninguna manera es evidente que la calidad de la democracia se resienta con la presencia de un líder carismático. Es perfectamente posible en términos teóricos considerar que se extiende y profundiza la democracia a través de partidos políticos y movimientos sociales, al tiempo que las decisiones se concentran en la figura del presidente, sea esto porque el presidente se somete a las arenas deliberativas o porque lidera sectores y actores históricamente marginados que dependen, al ingresar al juego político, de la presencia de un líder fuerte y activo.

(*) Exposición en la Mesa Redonda Gobernabilidad y Democracia en América Latina, Congreso ALAS, Buenos Aires, 4-09-2009.

Sobre la pregunta

miércoles, 16 de septiembre de 2009


Hace unos días los presidentes Sarkozy y Lula da Silva acordaron que Francia transferirá Brasil tecnología y equipamiento militar por valor de 12.500 millones de dólares, incluyendo cinco submarinos (uno de ellos nuclear), 50 helicópteros y 36 aviones caza. Desde hace cinco años, Venezuela ha comprado a Rusia aviones, helicópteros y armamentos, y en julio pasado, anunció un nuevo acuerdo que le permitirá duplicar el número de tanques. Colombia cede bases militares a Estados Unidos, y éste país reactiva la IV Flota de guerra para surcar las aguas de América Latina. Perú, Chile y Bolivia se suman a los países que han comprado armamentos en los últimos años.

“América latina, ¿hacia una paz armada hasta los dientes?” se pregunta el diario mexicano Milenio en su edición del domingo pasado, y las señales parecen indicar que efectivamente hay una carrera armamentista en el continente. La incógnita es si está derivará en conflictos bélicos en los próximos años.

“El Gobierno argentino intenta regular el monopolio mediático”

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Buenos Aires, 2 de septiembre (Télam).- El investigador Carlos Manuel Rodríguez, especialista en el tema de “medios y democracia” aseguró hoy que el Gobierno argentino “intenta regular el monopolio mediático y los medios inmediatamente responden dando una discusión sobre la libertad de prensa”.

Rodríguez calificó de positiva la reforma en materia de medios que intenta realizar la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Cristina está tratando de regular el predominio excesivo del espacio público y el carácter mercantil de la televisión privada en Argentina. Un ejemplo es lo que ha hecho con el fútbol, que ahora se puede transmitir en los canales públicos”, sentenció.

El investigador, de origen cubano pero que reside desde años en México, dialogó con Télam después de una charla que brindó en el Congreso Alas sobre la “Situación de la calidad de la democracia en América Latina”.

En este sentido, Rodríguez señaló que los medios “inciden en forma sustantiva en los procesos de democratización de América aunque su desempeño es más bien negativo a juzgar por los debates que están dando en Argentina, o que se dieron en México”.

“Los medios no pueden funcionar como mecanismos de exclusión porque no serían democráticos y tienen una función pública clave – concluyó – por eso es valorable el intento de este Gobierno de introducir cambios en este sentido”.

“La instalación de bases norteamericanas en América Latina es inadmisible”

domingo, 6 de septiembre de 2009

Buenos Aires, 2 de septiembre (Télam).- El politólogo argentino Carlos Moreira dijo que “la instalación de bases norteamericanas en América Latina no se justifica bajo ningún concepto”, y señaló que su presencia “introduce un elemento de distorsión en la región”.
“La instalación de bases de Estados Unidos en América Latina me parece un asunto que no tendríamos que estar ni discutiendo – sentenció – y creo que el argumento de Colombia sobre que su decisión es un asunto nacional tampoco se sostiene”.
“Aún con todas las condiciones que se ponen de que van a ser supervisadas, de que no va a haber muchas, creo que introduce un elemento en América Latina de distorsión”, dijo el investigador en diálogo con Télam después de brindar una charla sobre la “Situación de la calidad de la democracia en América Latina” en el marco del Congreso Alas.
En referencia a Honduras, el especialista consideró que “el hecho de que un presidente elegido popularmente haya sido desalojado de su puesto, en forma literal, es algo que como académico, pero además como habitante de este continente no se puede aceptar”.
En este sentido, Moreira consideró que la participación del resto de los gobiernos latinoamericanos en el conflicto fue fundamental. “En teoría habría que dejar todo en manos de la OEA, pero sin embargo, me parece que la presión que ejercieron los gobiernos de los otros países de América Latina fue decisiva para que la OEA se metiera de fondo en el tema”, dijo.
Durante la charla, los panelistas platearon nuevas variables a la hora de evaluar las democracias latinoamericanas, a las que calificaron de híbridas porque, si bien en lo formal todas eligen a través del voto a sus candidatos y no hay fraude, existen otros factores como la inseguridad o la vulnerabilidad de la justicia que las hace menos sólidas.
“Un ejemplo de esto es que a pesar de que las elecciones son regulares en la región, hubo siete presidentes en América Latina que han tenido que dejar sus mandatos en los últimos años por diferentes factores”, concluyeron.

LULA Y OBAMA: ¿RESOLVIENDO A RITMO DE TANGO?

lunes, 24 de agosto de 2009



Por Miguel Angel Herrera Zgaib (*)

Los intereses primero

"En ese tema, el de nuestra incursión en la selva ecuatoriana, en ese bombardeo contra "Reyes", yo les pido perdón por eso. Se lo dijimos en República Dominicana". Álvaro Uribe. Clausura de la asamblea de la Andi, Medellín, 14 de agosto 2009.

Nos han pedido nuevamente disculpas, las aceptamos de corazón, pongámonos a trabajar juntos para construir la paz". Rafael Correa. Quito, 15 de agosto de 2009.
Ya no queda duda que habrá reunión en Buenos Aires, el 28. El gobierno de Colombia, para prepararla repitió excusas a Ecuador. El presidente Correa dijo que las acepta con condiciones, que empiezan por prohibir la extraterritorialidad que evite cualquier nueva violación pretextando motivos de seguridad nacional o internacional.
El presidente Chávez ripostó desde la otra frontera a su homólogo colombiano, porque alcanzó el colmo del cinismo; y en la farsa regional el canciller Bermúdez recordó a "tirios y troyanos" que primero se defienden los intereses nacionales, - ergo el acuerdo con Estados Unidos -, y luego se dialoga. Tal y como ocurrirá teniendo al matrimonio Kirchner como anfitrión de la reunión de UNASUR, un diálogo erizado de intereses estratégicos donde los Estados Unidos es el telón de fondo.

El acuerdo plan y las mentiras

El acuerdo de la discordia suramericana permitirá a E.U., para empezar, el uso de 5 bases militares aéreas y 2 navales en Colombia. Compartirán inteligencia técnica en tiempo real sobre narcotráfico y terrorismo; y sus militares y contratistas, no superiores a 1400 en total, gozarán de inmunidad que les impide ser procesados en este país y ante los organismos internacionales, sin llegaran a cometer delitos de lesa humanidad.
Entretanto, el pronunciamiento de Frank Mora, subsecretario del Pentágono, en la entrevista de O´Globo: "Todo lo que se discute entre el Pentágono y los militares colombianos es sobre Colombia". De ninguna manera se trata de internacionalizar la Amazonia, sino extender la misión del Plan Colombia de combatir el narcotráfico y el terrorismo, cuyas bases jurídico constitucionales, dicen los congresistas pro-uribistas, se remontan al año 1952.
Hugo Chávez sigue siendo la voz discordante en la subregión andina. Él señaló que es imposible reconstruir las relaciones con Colombia: "¿Cómo voy a confiar en el presidente de Colombia? ¿Cómo, si utiliza la mentira para tratar de descalificarnos? No puedo."
La mentira alude al último señalamiento que el gobierno colombiano le hizo por los lanza cohetes capturados a las Farc, propiedad del ejército venezolano que los compró a Suecia en 1978. Chávez lo desvirtuó ante la prensa internacional, donde mostró el funcionamiento de los AT-4, y explicó que las Farc se habían apoderado de 5 lanzacohetes AT-4 en 1995, en una incursión cruenta al puesto de Cararabo en la que murieron 14 venezolanos.
Entretanto, nadie entrevista a Uribe, la manzana de la discordia.

La discusión de la seguridad hemisférica

El establecimiento de un poder disuasivo en la región suramericana, que pueda intervenir en un escenario político que es hostil a la tradicional hegemonía estadounidense, choca a la vez con el proyecto estratégico autónomo de Unasur. La raíz lejana es el cierre de la base de Howard, en los tiempos del presidente panameño Pérez Balladares; la mediata son los episodios de Angostura, y los inmediatos tienen que ver con el golpe de estado en Honduras.
La vocería suramericana la tiene aquí el presidente Lula, respaldado por el creciente poder mundial del Brasil como apetitoso mercado y como economía emergente poderosa, al lado de la India y China. Ya su voz se escucha en las grandes ligas capitalistas, y su cancillería está atenta a la movida estadounidense, a la que exigirá, a no dudarlo, contrasprestaciones. Lula representa de modo tardío, una tercera vía a la suramericana, donde el capitalismo sigue su curso, y el hambre de millones apiñuscados en las grandes urbes, y contenidos en el nordeste tiene que ser satisfecha de algún modo. La multitud de pobres en esos tres países es una amenaza y una carta de negociación permanente.

¿Qué alternativas?

La primera propuesta conocida, distinta a la de seguir por la vía del "fast track" el acuerdo tramitado en secreto por los los gobiernos colombiano y estadounidense, es la de rechazar cualquier base norteamericana en Colombia, es proponer el establecimiento de una base hemisférico en Palanquero, eje estratégico de una política de seguridad regional autónoma, bajo la dirección multilateral de Unasur. Todo lo cual, insiste su expositor, Ernesto Samper, tendría que ser concertada con los E.U., quienes siguen siendo el hegemon estratégico en América Latina.
De otra parte, está la voz influyente de Fidel Castro, quien habló de las bases dentro de las bases, como siete puñales, que para recordar a Eduardo Galeano abrirán nuevas venas de discordia en el subcontinente, cuando la guerra de los movimientos no cesar en el globo. Y las bases norteamericanas se encuentran en alerta, y activas en todas las esquinas del mundo, luchando contra la irrupción de las multitudes que se resisten, por un sinnúmero de razones, al dominio imperial del mundo que encuentra ejercicios terroristas en todos los lugares. Pero, que, sin embargo, ni siquiera se sonroja para ver el terrorismo de estado en su propio ojo orwelliano. O si no qué decir de la verguenza humana de Abu Ghraib, y la latinomericana de Guantánamo, enclavada en la propia isla de Cuba, que tiene 50 años de haber hecho su revolución.
La otra propuesta tiene que ver con una fórmula más radical y definitoria, que salgan todas las bases norteamericanas del continente americano, y que se le de paso a una nueva anfictionía, que revitalice el sueño bolivariano frustrado en Panamá, en 1826. Que ahora se cambie el horizonte estratégico, y que Unasur establezca no en Palanquero, sino en Angostura, Ecuador, un eje de paz y por la liberación de la condición humana de la guerra. Y por supuesto, que sea el presidente Rafael Correa, cuyo país ha sido ofendido por la intervención inaceptable de Colombia con la complicidad estadounidense, quien al presidir Unasur, de los primeros pasos en liberarnos del flagelo de la guerra. Para desatar de una vez por todas, una cruzada democrática continental, que tenga a Palmerola, libre de la base militar estadounidense, un segundo territorio de paz continental, reinstaurando al presidente Manuel Zelaya en el gobierno de su país.

(*) Universidad Nacional de Colombia

IIª Declaración de Historiadores en Apoyo al Pueblo Mapuche

domingo, 23 de agosto de 2009

Declaración pública de historiadores chilenos


Con dolor e indignación, los historiadores e historiadoras que suscribimos esta declaración, constatamos que la interpelación que le hiciéramos a la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en enero de 2008, en torno a acoger las demandas históricas del pueblo mapuche no sólo no ha sido escuchada, sino que, por el contrario, el cerco represivo y mediático se ha intensificado. Prueba de ello es el asesinato el miércoles 12 de agosto del joven comunero mapuche Jaime Mendoza Collío. Queremos, en consecuencia, ratificar ante el pueblo chileno y la comunidad internacional lo señalado hace un año y medio atrás.

1. Rechazamos la militarización del Gulumapu (territorio histórico del pueblo mapuche), la instauración de un régimen permanente de vigilancia y terror policial, el encarcelamiento y procesamiento de comuneros mapuches y el cobarde asesinato de Jaime Mendoza Collío.

2. Consideramos que situaciones de esta naturaleza tienen una larga génesis histórica, que arrancó con el proceso de conquista y ocupación militar de la Araucanía por las huestes españolas en el siglo XVI, cuando empezó el proceso de usurpación de las tierras indígenas. Si bien la resistencia mapuche logró contener durante los siglos coloniales y en las primeras décadas republicanas el avance invasor, durante la segunda mitad del siglo XIX, a medida que el Estado nacional chileno se consolidaba, nuevamente la clase dominante fijó sus ojos en esos territorios, desplegando la mal llamada “Pacificación de la Araucanía”, que culminó con el despojo violento de las tierras del pueblo mapuche y su confinamiento en reducciones que han perpetuado su pobreza, marginación y discriminación hasta nuestros días.

3. Desde entonces la lucha de los mapuches por recuperar sus tierras ancestrales no ha cesado aunque se ha manifestado de manera diversa y ha conocido avances y retrocesos según los momentos históricos. Comenzando con la constitución de las primeras organizaciones mapuches (mutualistas y culturales) a comienzos del siglo XX hasta las actuales recuperaciones de tierras, pasando por la participación en partidos políticos, el levantamiento de Ranquil de 1934 (en alianza con campesinos pobres chilenos) y las “corridas de cerco” de los años de la Reforma Agraria, se puede observar una notable continuidad histórica en las demandas de tierra, justicia y libertad de este pueblo.

4. En los últimos años las reivindicaciones históricas mapuches han sido enfrentadas por el Estado de Chile de manera esencialmente judicial y policial, criminalizando sus luchas y negándose al reconocimiento de su autonomía como pueblo. Esto se ha traducido en una creciente militarización de la Araucanía, la aplicación de la Ley Antiterrorista, heredada de la dictadura militar, y el cerco mediático oficial respecto de la realidad que se vive en ese territorio.

5. Los principales agentes del Estado, al igual que las autoridades regionales y locales de la Araucanía, los partidos políticos representados en el Parlamento, las organizaciones empresariales y la mayoría de los medios de comunicación social han patrocinado o avalado esta ofensiva represiva contra las comunidades mapuches, guardando un silencio cómplice o deformando groseramente lo que está ocurriendo.

6. Esta situación requiere un drástico cambio de política del Estado de Chile, que debe asumir un reconocimiento pleno de la diversidad de pueblos originarios existente en nuestro país, lo que implica, entre otros puntos, la autonomía política de las comunidades indígenas, la devolución de sus tierras arbitrariamente usurpadas en base al “derecho de Conquista” y el pleno respeto de los Derechos Humanos de sus integrantes.

7. Frente a la justicia de las demandas históricas del pueblo mapuche y teniendo presente el actual escenario represivo que el Estado chileno ha configurado en la Araucanía, manifestamos nuestra más profunda solidaridad con el pueblo mapuche y advertimos a las autoridades de gobierno que la violencia desatada por la policía en la región sólo legitima el derecho a la autodefensa de aquellos históricamente agredidos.

Santiago de Chile, 19 de agosto de 2009.

Sergio Grez Toso, Universidad de Chile.
Igor Goicovic Donoso, Universidad de Santiago de Chile.
Julio Pinto Vallejos, Universidad de Santiago de Chile.
Jorge Pinto Rodríguez, Universidad de La Frontera (Temuco).
Patrick Puigmail, Universidad de Los Lagos (Osorno).
Milton Godoy Orellana, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Verónica Valdivia Ortiz de Zárate, Universidad Diego Portales.
Augusto Samaniego Mesías, Universidad de Santiago de Chile.
Juan Carlos Gómez Leyton, Universidad ARCIS
Margarita Iglesias Saldaña, Universidad de Chile.
Alberto Díaz Araya, Universidad de Tarapacá (Arica).
Pablo Aravena Núñez, Universidad de Valparaíso.
Alejandra Brito, Universidad de Concepción.
Manuel Loyola, Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez.
Pedro Rosas Aravena, Universidad ARCIS.
Luis Corvalán Márquez, Universidad de Valparaíso.
Nelson Castro, Universidad de Valparaíso.
Sergio Caniuqueo Huircapán, Comunidad de Historiadores Mapuche.
Luis Vitale Cometa, Universidad de Chile.
Claudia Videla, Universidad de Chile.
Karen Alfaro Monsalve, Taller de Ciencias Sociales
Luis Vitale Cometa (Concepción).
Pablo Artaza Barrios, Universidad de Chile.
Alexis Meza Sánchez, Universidad ARCIS.
Patricio Quiroga Zamora, Universidad de Valparaíso.
Claudio Robles, Universidad Austral de Chile (Valdivia).
Beatriz Areyuna Ibarra, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Mario Valdés Vera, Universidad ARCIS (Concepción).
Leonardo León Solís, Universidad de Chile.
Claudio Pérez Silva, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
César Leyton Robinson, Universidad de Chile.
Manuel Fernández Gaete, Universidad Bolivariana (Los Ángeles).
Ivette Lozoya López, Universidad de Santiago de Chile.
Marcos Fernández Labbé, Universidad Alberto Hurtado.
César Cerda Albarracín, Universidad Tecnológica Metropolitana.
Alberto Harambour Ross, Universidad Nacional Andrés Bello.
Pedro Canales Tapia, Universidad Pedro de Valdivia (La Serena).
Daniel Palma, Universidad ARCIS.
Eduardo Palma, Universidad de Chile.
Claudio Barrientos, Universidad Diego Portales.
José Luis Martínez Cereceda, Universidad de Chile.
Francis Goicovich, Universidad de Chile.
Jorge Iturriaga, Pontificia Universidad Católica de Chile.
Juri Carvajal Bañados, Universidad de Chile.
Marcelo Mella Polanco, Universidad de Santiago de Chile.
Eduardo Cruzat C., Universidad ARCIS (Cañete).
Cristina Moyano Barahona, Universidad de Santiago de Chile.
Sebastián Leiva, Universidad ARCIS.
Lucía Valencia Castañeda, Universidad de Santiago de Chile.
Rodrigo Sánchez, Universidad de Chile.
Fabio Moraga Valle, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
Robinson Silva Hidalgo, Taller de Ciencias Sociales.
Juan Guillermo Muñoz, Universidad de Santiago de Chile.
Carolina Andaur Marín, Universidad de Talca.
Carlos Sandoval Ambiado, Universidad Bolivariana.
Carmen Gloria Bravo, Universidad de Santiago de Chile.
Carlos Molina Bustos, Universidad de Chile.